¡Ata tú a tus hijos, mi perro está jugando!

Miércoles, 24 Junio 2009 Amparo G. Barberá

¿A que impresiona incluso como título de un artículo? Pues imagínense escucharlo paseando por un parque cualquiera, lleno de niños, alborotado el ambiente de felicidad, de despreocupación, de alegría contagiosa, que es lo que irradian los chiquillos entre sonrisas, gritos y meriendas de chocolate. En cualquier caso me gustaría aclarar que mi intención era titular este artículo con: “¡Ecuatoriana de mierda, vuelve a tu país!” Pero al parecer, y aunque lo habría subtitulado con “Artículo contra el racismo”, hubiera sido demasiado escandaloso.

En principio pretendía redactar el artículo en primera persona por aquello de no tocar la intimidad de nadie, sobre todo, si se trata de alguien cercano. Pero es obvio que cuando dijera “mis hijos” perdería credibilidad lo que describo y, desde luego, las palabras que a continuación bailan un dirty-dancing, más que pretender, son fiel reflejo de lo que sucedió y de lo que puede estar sucediendo ahora mismo en cualquier rincón de nuestra España querida. Así, redactaré en tercera persona las trágicas escenas de este suceso confiando en que creerán todas y cada una de las palabras (que tal vez bailen un rap de un grupo neonazi en lugar de un dirty-dancing) pues se ajustan fielmente a la realidad.

Como cada tarde, Sara bajó al parque con sus hijos, Marina y Andrés, pertrechada de triciclo para el crío y de patines para la cría, además de la merienda para ambos. Era temprano, y en el parque sólo estaban los chiquillos de siempre: los que no pegaban ojo a la hora de la siesta. Algunas madres controlaban de reojo a sus hijos mientas leían una revista o cotilleaban con alguna compañera, algunos padres jugaban con sus hijos al balón o al disco volador. Sara se sentó en un banco a descansar, llevaba una semana muy agotadora en el trabajo y sus hijos no le habían dejado descansar después de comer. ¡Queremos pintar! ¡Quiero jugar a las casitas! ¡Se me ha perdido el gormiti! ¿Jugamos a los monstruos? Grrrrrrrrrrrrr.

Sara observaba desde el banco cómo sus hijos subían y bajaban del tobogán, ahora sentados, ahora tumbados, bocabajo, también boca-arriba. ¡Ay, mare, se van a romper la cabeza algún día! En estos pensamientos estaba Sara sumida cuando una pareja de mujeres se sentó en el banco frente al suyo. Parecían madre e hija. La madre podía tener cuarenta años y la hija no más de veinte. Pero no iban solas. Más que acompañadas estaban escoltadas por un pit-bull sin bozal que además paseaba suelto.

Sara, temiendo que el can se acercase a su hija, pues la chiquilla les tenía cierta fobia a los perros, proporcional al tamaño de los mismos, se acercó al banco que ocupaban las mujeres y les dijo obviando la catalogación de la raza del chucho como perro peligroso y la obligatoriedad, por tanto, de llevarlo con bozal y obviando también la prohibición de llevar el perro suelto.

— Hola, ¿podrían atar al perro? Es que mi hija le tiene miedo.

Las mujeres se miraron y la mayor contestó dulcemente:

— Ata tú a tus hijos, mi perro está jugando!
— ¡Ecuatoriana de mierda, vuelve a tu país!— bramó la joven.
— ¡Mete a tus hijos en una burbuja que no sabes vivir en sociedad! ¡Gilipollas!
— ¡Hija de puta!

Sara se quedó bloqueada pues no podía entender semejante reacción desproporcionadamente violenta que había ocasionado su cordial sugerencia. Y, de vuelta al banco en el que tenía el triciclo y los patines de sus hijos, oyó a sus espaldas:

— Y si le da miedo el perro a tu hija, que se joda. ¡Ojalá tuviera el perro la boca más grande para arrancarle la cabeza de un bocao!
— ¡Qué maleducada!- dijo Sara con intención de que la oyeran.
— ¡Tu madre!- reprochó la joven tan merecido adjetivo como si se tratase del peor insulto del mundo.

Sara no podía enfrentarse a semejantes perras de presa ni a su can, que por supuesto seguía suelto y sin bozal, porque lo más importante para una madre es la seguridad de sus hijos. Así, llamó a Marina y a Andrés y se fue a otro banco más alejado. Sin pensarlo dos veces, Sara marcó el número de la policía en su teléfono móvil. Diez minutos después (tal vez fue una coincidencia pero es cierto que tardó poco) una pareja de la Policía Local estaba tomando declaración a las “perras de presa” y, aprovechando que había testigos en un banco cercano, también tomó sus nombres y sus declaraciones. Es de remarcar que aquella tarde, la Policía Local no denunció, independientemente de la acusación de Sara, a la pareja de mujeres que llevaba un perro considerado potencialmente peligroso suelto y sin bozal, a pesar de estar legislada expresamente tal prohibición (para los curiosos consultar el Real Decreto 287/2002 de 22 de marzo que desarrolla la Ley 50/1999 de 23 de diciembre).

Sara, con el corazón alborotado por el miedo, la rabia y la impotencia volvió a casa a contarle lo sucedido a su marido.

— A esto no hay derecho. ¿Y lo han oído todo los nenes? Hay que denunciar. — sentenció.

Sin ánimo de restar crudeza al ataque racista que sufrió Sara aquella tarde, es de remarcar que Sara es tan ecuatoriana como etíope y como vietnamita. Es decir, tan española como la letra eñe. Pues bien, aquella tarde de 5 de octubre de 2008, Sara y su marido acudieron a la Comisaría a poner una denuncia.

Meses de espera. Citación en el Juzgado (15 de enero de 2009). Para lo que Sara tuvo que faltar a su trabajo aquella mañana. Juicio rápido. Sara como denunciante prestó declaración en primer lugar (la jueza o bien se reía de que Sara denunciase un caso así o bien llevaba unas bolas chinas en la entrepierna, pues su tono fue de sorna durante todo el juicio). Posteriormente declararon las denunciadas negando todo lo anterior y presentando una denuncia que habían interpuesto contra Sara (posterior a la suya, obviamente) y en la que acusaban a Sara de lo mismo que Sara a ellas.

Llegado este punto la jueza sugirió:¿Seguir o no seguir? (Ésa era la cuestión) Sara decidió continuar con el juicio. Entonces declararon las dos testigos que habían presenciado la escena en el jardín el día de actos. Al decir la verdad, declaraban a favor de Sara.

Meses de espera. Sentencia (abril de 2009): “Que debo absolver y absuelvo a la perra de presa número uno, la perra de presa número dos y a Sara… de los hechos denunciados declarando las costas procesales del oficio”.

In dubio pro reo”.

Por supuesto la sentencia, de casi cinco folios de palabrejas ininteligibles, rezaba muchas más absurdas conclusiones. Y para no aburrirles con las expresiones extremadamente arcaicas y del todo retorcidas que ofrecía la sentencia, voy a transcribir la traducción que una abogada amiga hizo de la misma.

Que, a pesar de que las testigos corroboraron la declaración de Sara, estaba por demostrar que Sara no insultase primero a las dueñas del perro cuando se acercó a ellas provocando la subida de tono de las mismas. Pues eso, “ante la duda, a favor del reo” (in dubio pro reo). Que las costas del juicio corrían a cargo de ambas partes.

Si hiciese una reflexión de lo que acabo de escribir, posiblemente no leyesen nada mío jamás, pues con algunos temas soy profundamente intolerante, precisamente con la intolerancia tengo una guerra abierta. También con el racismo, y con la hipocresía y la manipulación disfrazadas a menudo de “justicia”. Así, les invito a que reflexionen ustedes mismos dejándoles anotadas unas cuantas moralejas:

La libertad de uno acaba donde empieza la del otro.
Todos somos extranjeros en algún lugar.
Los llamados juicios rápidos no son rápidos, aunque puede que la sentencia se decida durante el café de las cuatro.
La justicia no existe.



Autora: Amparo G. Barberá

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13 Comentarios Añade un comentario

  • 1. Zaca  |  Miércoles, 24 Junio 2009 a las 16:06

    Hola Amparo:

    Evidentemente el caso que expones es sangrante y son de aquellos que se suelen dar como claro ejemplo, de lo que en acontecimientos mediáticos similares,han dado en llamar de “alarma social” y que por lo tanto suelen tener un castigo ejemplar.

    En este caso no se cumple esta ejemplaridad. Quisiera recalcar que existe una intolerancia más sútil, que existe asentada en nuestra sociedad actual, más hipócrita, quizá. Me explico:

    Procedo de la ciudad catalana de Mataró, capital de la Comarca del Maresme y muy conocida, hace años, por una floreciente y actualmente en declive, industria textil. Hace aprox., unos veinte años, fué una de las primeras zonas de España en recibir los primeros inmigrantes, especialmente de raza negra, que recalaron principalmente en la agricultura de la zona, especialmente en los invernaderos de flor cortada, etc.

    Saltó a la luz en prensa y televisión casos de verdadero esclavismo hacia estas personas, las cuales, trabajan en unas condiciones no aptas para cualquier ser humano. Estos hechos fueron repudiados por toda la sociedad en general. Se emitió un reportaje en INforme Semanal.

    Veinte años después de estos hechos, Mataró se ha convertido en una verdadera Torre de Babel, donde conviven personas venidas de todas partes del mundo. ¿Qué está ocurriendo?

    Que aquellos barrios, antes obreros y donde residian los emigrantes venidos de Andalucia y Extremadura, principalmente, se han convertido en guetos donde han recalado gran parte de la emigración extranjera recibida.

    Se obseva como en estos barrios, donde se construyeron los mejores colegios de Mataró, son actualmente los que acogen a la mayoría de los hijos de estos inmigrantes extranjeros, dado que muchos de los antiguos residentes de estos barrios, han trasladado a sus hijos a colegios concertados o privados, donde la “tasa” de extranjeros es menor o inexistente. Lo mismo ocurre con parques e instalaciones deportivas.

    Aquellos que han podido, se han ido a vivir a otras zonas más nuevas ó exclusivas de la ciudad, por lo que los precios de la vivienda en los antiguos barrios obreros, han caído en picado.

    Conozco gente que tienen la foto de una niña o niño de algún país lejano, el cual, lo tienen “apadrinada/o”, del que reciben de vez en cuando sus progresos en el colegio o sus dibujos. Esta misma gente, a su vez, en conversaciones entre amigos, les oyes como sueltan algunos comentarios xenófogos sobre los niños/as que hay en los colegios de Mataró. Lo peor de todo, es que estos comentarios lo oyen los hijos/as de la casa….

    Así no vamos bien…

    Saludos. Zaca.

  • 2. Oscar  |  Miércoles, 24 Junio 2009 a las 16:50

    Tres bozales y una correa solucionaban el asunto: uno para cada uno de los tres perros y la correa para atar al pitbull…cada cual que saque sus conclusiones.

    Saludos

  • 3. Sahila Suarez  |  Viernes, 26 Junio 2009 a las 17:56

    Tu artículo, amiga mía, me resulta muy cercano. Te cuento…

    En la zona donde vivimos está llena de perros, más que de personas, y como tales, van como los humanos, sueltos y haciéndose dueños de los parques o zonas verdes, mejor dicho.

    Resulta que los perros-persona hacen sus necesidades en los parques y sus dueños-cerdo no lo recogen. Así pues, los vecinos han llamado a la policía por sendos motivos.

    Pero ahora viene lo más curioso o asqueroso, el otro día paseando yo a mi Punchi (mi perrita), nosotras somos muy muy limpias, por supuesto, vimos en primera persona como una madre, de las que se quejaban de los perros-dueños, estaba con su hijo haciendo aguas menores y mayores, como lo oyen, en el parque.

    Mi asombro me dejó sin habla, por supuesto la madre-cerda no recogió nada.

    ¿Cómo te quedas?

  • 4. Elzambrana  |  Domingo, 28 Junio 2009 a las 12:10

    Buenas a tod@s:

    Desgraciadamente, el mundo en el que vivimos no cabe la empatía, la solidaridad, el respeto y la humilldad. Son especies en peligro de extición, donde la justicia, los poderes del estado y gran parte de la sociedad están contibuyendo a tales injusticias, con la impotencia de saber que no se puede hacer nada, obedeciendo al sistema en el que vivimos. Romper con tales circunstancias, tomando la iniciativa por tu cuenta, algunas veces surte efecto, me explico.
    Yo vivo en una urbanización de Burguillos(Sevilla), unas casitas bastante monas, con su patio interior y donde habitan unas 12 familias, en un conjunto de 35 casas deshabitadas la mayoría de ellas, pues el boom inmoviliario acabó. Por tanto muchos de los que viven creen poder hacer lo que quieren, pues todo el mundo(o casi) va a su bola. Teníamos una vecina que por el mediodía sacaba los perros o mejor dicho soltaba a los perros por la zona interior, imaginense la cantidad de meadas y cagadas. Un día hablando con algún vecino, comentó como su hija llegaba a tocar y jugar con tan desagradable elemento. Ya había ocurrido un caso parecido, al que comentas Amparo y sabiamos que poco podiamos hacer atravez de las denuncias, entonces pusimos una acción en la palestra. Recogimos todas y cada una de las cacas de los animales y en un periódico se las dejamos en su puerta, claro está, la señora no protestó y ni tan siquiera preguntó. Al cabo de los días, los perros seguian igual, pero cual fue nuestra sorpresa cuando vimos que habían desaparecido todas las cacas de la semana. Ahora viene lo mejor, esta señora para impartir educación a sus hijos propuso un juego, la recogida de la caca de pascua, ni corta pero si perezosa, mandó a los crios a recogerlas, alegrandose los niños cada vez que encontraban una, tiene leñe la cosa ¿no?.
    Por eso, os animo a la imaginación para luchar cuando se pueda, con este tipo de elementos que pasan de todo y de todos, la indiferencia por bandera.
    Buén articulo Amparo, espero tener tiempo para leerte, pues os doy la enhorabuena por vuestro compromiso y vuestra lucha, para cambiar las cosas, saludos.

  • 5. Laura  |  Martes, 14 Julio 2009 a las 21:11

    Yo, al día siguiente me cojo una escopeta y les digo al par de hijas de puta:

    – Ata tú a tu perro que si se mueve me cuesta más atinar.

    P.D. Es broma, qué culpa tiene el pobre perro.

  • 6. max  |  Sábado, 5 Septiembre 2009 a las 11:55

    siempre pagan justos por pecadores, pero el caso es que los españoles estan calentitos con algunos de los estranjeros que no vienen a españa precisamente a trabajar. a mi me robo la cartera un ecuatoriano de 13 años, luego me llamo por telefono (mi numero estaba dentro de la cartera) y me dijo q si queria recuperar mis tarjetas y mi documentacion fuese a un locutorio pero que no entrara porque como era española y la dueña del locutorio española no me dejaria entrar. al final fui con mi marido a recuperar mi cartera. alli me encontre con un niño muy guapo q me devolvio mi cartera sin dinero y por la q tube q pagar por su rescate 5€. luego regese a mi casa. al dia siguiente me volvio a llamar esta vez para proponerme relaciones supongo q a cambio tambien de dinero a lo q yo me negue y le dije q si volvia a llamarme llamaria a la policia. yo tenia entonces 31 años y el nose si 12, 13 0 14 años pero mas no. mi conclusion es que hay estranjeros que tiene una cultura distinta a la española y no se adaptan. sus hijos van solos al colegio desde muy corta edad y no tienen mucho control sobre ellos y los españoles tenemos miedo de que esto perjiudique a los nuestros. esto sinhablar de las mafias rumanas, colombianas etc… y de las bandas dominicanas, ecuatorianas etc… y de las prostitutas de paises africanos y del este de europa. no hay racismo hacia las personas q viene a trabajar y se integran bien. solo hay odio hacia los extranjeros q viene a hacer maldades a españa.

  • 7. Amparo  |  Martes, 6 Octubre 2009 a las 21:04

    Hola Max:
    ¿De verdad crees que no hay racismo hacia los inmigrantes que vienen a trabajar? ¿Acaso no has oido nunca eso de que “los extranjeros vienen a robarnos el trabajo” cuando en realidad vienen a hacer lo que los españolitos no queremos hacer?
    También dices y aseguras que “sólo hay odio hacia los extranjeros que vienen a hacer maldades a España”. Sin embargo, yo misma deduzco de tu comentario que generalizas al hablar de los extranjeros: “sus hijos van solos al colegio desde muy corta edad y no tienen mucho control sobre ellos y los españoles tenemos miedo de que esto perjudique a los nuestros”. “La normalidad” entendida como todo aquello que se ajusta a determinadas normas tradicionalmente aceptadas, ha cambiado tanto, tanto, que lo “normal” ahora es la “diversidad”, ¿de verdad crees que el hecho de que haya críos con poca supervisión familiar por su situación social o laboral va a perjudicar a “los tuyos”? Entonces es que hace mucho que no tienes contacto con la realidad social puesto que “la familia normal” ha dado lugar a diferentes tipos de familias que, democráticamente, se deben aceptar con naturalidad. Familias monoparentales, matrimonios separados, padre con novia y/o madre con novio, parejas o matrimonios homosexuales…. Que llevan horarios de trabajo incompatibles con la vida familiar, que deben cuidar a sus mayores… Sinceramente, no creo que el porcentaje de extranjeros que no puede “controlar” a sus hijos difiera mucho del de los españoles. Mi opinnión, que no es más válida que la de cualquiera, se basa en el hecho de que soy profesora en un instituto en el que el 70% del alumnado es inmigrante (aproximadamente la mitad son sudamericanos y la otra mitad marroquíes).
    Un saludo

  • 8. J.Vicente  |  Viernes, 6 Noviembre 2009 a las 0:57

    Hola Amparo. No sé si lo que cuentas, con tu admirable narración, pudo haber sucedido en alguno de los escasos y aglomerados parques de nuestro querido pueblo de Ayora. Lo que sí sé es que en este pueblo, desde hace algún tiempo parece que el número de nuestros paisanos con el capricho de tener un perro ha aumentado. Digo capricho y no necesidad porque, aunque estamos en un ambiente rural, en el que el número de viviendas ajardinadas o en planta baja, o hasta incluso chalets o casicas que requieren de la típica seguridad de un perro, simplemente ladrador, el número de mascotas que veo viviendo en pisos de menos de 90 metros, simplemente lo veo escandaloso y curioso. Curioso porque muchas de las personas que dicen amar a sus mascotas no son conscientes de las condiciones en que tienen viviendo a su querido perro. Creo que sus amos simplemente se contentan cuando su perro estalla de alegría cuando los ven llegar a su piso, después de haber estado más de 8 horas encerrado en el piso o en el balcón. Desde aquí me gustaría preguntar dónde puedo denunciar a algunos de estos amos que tiene a sus perros encerrados más de 8 horas en un piso o balcón de dos metros cuadrados, rodeados de sus propios excrementos y en cualquiera de las condiciones climáticas posible. ¿Es esto ser una amante de los animales?

  • 9. Amparo  |  Martes, 10 Noviembre 2009 a las 18:55

    Hola J. Vicente:
    Desgraciadamente no encuentro respuestas para tus dudas. No sé cómo se puede denunciar a esos dueños que paradójicamente (comparto tu ironía) se autocalifican como amantes de los animales. De todas formas, como ves, denunciar es, aunque un derecho, un proceso largo, absurdo, desesperante o todas las cosas al mismo tiempo. Porque, ciertamente, el caso que describo es un caso real, que no ocurrió en el pueblo sino en Murcia. Y ya ves que, aunque no fue un proceso largo, la sentencia fue totalmente absurda y, por ello, no menos desesperante.

  • 10. Gabriel  |  Lunes, 16 Noviembre 2009 a las 7:22

    Que buena la foto… sin duda a veces se nos olvidan las prioridades en la vida.

  • 11. Yaremí Vivas Urbina  |  Domingo, 18 Marzo 2012 a las 15:27

    A mi no me gusta meterme en temas xenofobicos… pero es una bestialidad hacer que un animal que no tiene la culpa pague por un odio racial. El perro como tal debe ir debidamente atado (soy amante de los animales y proteccionista) pero primero esta la seguridad de los chicos, sean españoles, negros, indios o chinos. Soy venezolana aqui hay muchisima inmigracion casualmente Españoles, Portugueses y pare de contar… y nosotros lo recibimos con el afecto que tenemos los Venezolanos y con el respeto que todo ser humano merece.. Creen que no hay ladrones españoles aqui (o otra nacionalidad) el problema es la MORAL del SER Humano sin distingo y la cultura por supuesto no la nacionalidad.

    Ante todo denunciar porque no por ser inmigrante tienes menos derechos, tampoco se puede pasar por encima de los nativos como en mi pais pasa muchas veces!

    Despues los animales son animales y deben ir atados para evitar accidentes, personas como esas mujeres no deberian tener animales ya que lo usan para sembrar miedo o atemorizar y los animales no son para eso, mas una raza como esa, que esta tipificada de violenta y peligrosa, a la hora de atacar un perro no pregunta nacionalidad sino que muerde todo lo que se mueva, o es que en ese parque no habia españolitos? muy injusto y molesto vr que el mundo avanza con mucha tecnologia pero nada de respeto y moral.

  • 12. susander  |  Viernes, 29 Marzo 2013 a las 18:21

    Lo de que las sentencias se deciden durante el café de las 4 ahí te pasas tú tres pueblos despreciando sin venir a cuento, maja

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