¿Es posible poner puertas al campo?

lunes, 17 julio 2006 Zacarias Alvés

La expresión “eso es como poner puertas al campo…”, es popularmente utilizada cuando se desea expresar que alguna circunstancia cotidiana, un reto o cualquier meta personal que nos marquemos, se nos presenta por su propia dificultad como prácticamente inalcanzable o irrealizable.

Pues bien, cualquiera que desee comprobar como esta popular y genuina expresión pierde todo su verdadero sentido, solo tiene que visitar las montañas que se encuentran dentro del término municipal de Ayora e intentar pasear por los diversos caminos, sendas y veredas ganaderas, que discurren por dichas montañas, los cuales son cortados de forma sistemática por puertas, vallados y cadenas.

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Finca el Gollizno. Puerta y “paso canadiense” en camino público del Matimarco

Esta situación, que a priori podría ser considerada como una exageración de unos cuantos, sería la que se encontraría cualquier excursionista al que se le ocurriera la “osadía” de dar un paseo dominical por algunos de estos caminos públicos, sendas o cañadas ganaderas. Paseando por dichos caminos se topará ante una verdadera “pista americana” de obstáculos, con cadenas que los atraviesan, vallas, puertas y los peligrosos “pasos canadienses”. En el mejor de los casos y con buenas dósis de tenacidad por parte de nuestro amigo excursionista, irá salvando estas dificultades, saltando todos los obstáculos que tratan de impedir que su día excursión sea una experiencia agradable.

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Finca Casa Idañez. Camino público que comunicaba la Sierra de Ayora con la Casa Alfonso de Almansa

En el peor de los casos deberá enfrentarse con los vigilantes que le saldrán al paso, los cuales, con su habitual celo profesional, le invitarán “amablemente” a abandonar su aventura y a salir de esa propiedad “privada”. A estos guardianes de lo “privado” no les interesa saber nada de la historia de ese camino, que quizá sea una vereda o cañada ganadera o un camino público con servidumbre o derechos de paso, aunque este atraviese una finca privada, y por el que quizá el abuelo de nuestro osado excursionista ya pasaba hace muchos años para coger setas y leña, o llevaba su ganado en busca de mejores pastos, o simplemente iba al baile del pueblo vecino donde conoció a su abuela.

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Camino de la Finca de la Mariluna y que sigue al alto de la Sierra

Quizá nuestro osado excursionista empezará a percibir que no es bienvenido por esos lares y por los que sus antepasados se movían con total libertad. Quizá no sepa que está sufriendo en sus propias carnes una clara situación de expolio del patrimonio de todos, y que esta es cada vez más generalizada en los montes de Ayora.

Mientras tanto las autoridades medioambientales en la materia, en el mejor de los casos, parecen mirar hacia otro lado, siendo en la mayoría de los casos, asociaciones y particulares, los que denuncian estos hechos.

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Cañada del Robledal a su paso por la Finca Los Marines

Esta situación, que quizá a algunos les retrotraiga a etapas anteriores en blanco y negro, viene propiciada principalmente por la proliferación de los vallados de grandes fincas forestales de superficies superiores a las 500 Has., y por las que habitualmente discurren caminos públicos, senderos y veredas, todos con servidumbres o derechos de paso, aunque tal y como hemos podido constatar estos no son respetados por unos nuevos propietarios foráneos y totalmente desligados del tejido social existente en la Comarca.

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Finca el Gollizno

Además esta situación se ve favorecida porque en la mayoría de los casos, el Ayuntamiento de Ayora, no posee documentación o catálogos de caminos que acrediten la titularidad pública, lo cual hace prácticamente imposible su defensa ante cualquier instancia judicial. Únicamente se tiene alguna documentación en lo que respecta a ciertos caminos históricos o en las veredas o cañadas ganaderas, aunque aún así, también se producen algunos casos de cortes de estos últimos. Parece ser que los jueces cuando les llega una denuncia por corte de algún camino público, no suelen tener en cuenta los testimonios de personas mayores de nuestro entorno, que durante muchos años han caminado por esos caminos en su quehacer diario.

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Camino público de Casa del Pino al Corralejo

Todo lo anteriormente expuesto nos dá como resultado una forma diferente del derecho de la propiedad desconocido hasta ahora en nuestra Comarca, alejado de todo ejercicio o uso tradicional, en el que se compatibilizaba este derecho a la propiedad privada de los propietarios de estas fincas con otras actividades económicas o puramente de ocio y aire libre.

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“proibido” el paso a La Cumbre

Se podrían denunciar muchas situaciones como las anteriormente expuestas que se están dando con total impunidad en los montes del término municipal de Ayora, pero quizá uno de los casos más sangrantes son los cortes simultáneos de la Cañada Real de Tortosilla y la Vereda del Cuarto Falgo de Ayora por el vallado de la Finca El Hontanar, cercana al paraje de la Hunde.

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Camino público por finca de la Casa del Pino

Estas vías pecuarias fueron cortadas por el propietario de esta finca, D. José Quilez Navarro, (Conocido empresario ilicitano por ser uno de los patrones del antes equipo ciclista Kelme), al levantar un vallado cinegético en el año 1991. En junio de 1996 la Consellería de Medio Ambiente, que hasta ahora no había actuado de oficio, abrió un expediente sancionador contra este propietario de 30.000 euros, a raíz de la denuncia realizada por la Asociación de Lucha Contra Incendios Forestales de Ayora ante el Seprona de la Guardia Civil. En el año 1999 la Conselleria de Medio Ambiente obligaba al propietaro de la finca El Hontanar a levantar el vallado en las zonas donde interrumpía el paso de las dos vías pecurias mencionadas anteriormente, a lo que este propietario responde con un nuevo recurso. Finalmente con fecha del 6 de Julio de 2005, el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana, dictó la sentencia 1446/05 en la que desestimaba este recurso interpuesto por D. José Quiles Navarro.

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Finca El Hontanar

La situación a día de hoy, depués de 14 años con estas dos importantes vías pecuarias cortadas y de las diversas resoluciones de la Conselleria de Medio Ambiente (actualmente Conselleria de Territorio y Vivienda) y de las sentencias del TSJCV, la última de Julio del 2005, es que todo sigue igual. Siguen cortadas las dos cañadas ganaderas, constatando que la Generalitat Valenciana no ha actuado con diligencia en todo este procedimiento desde el principio en defensa del patrimonio común de todos los valencianos, adoptando una actitud pasiva y actuando a remolque de las denuncias realizadas por asociaciones y particulares.

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Finca Los Marines. Peligroso “paso canadiense” en la Cañada del Barranco del Robledal

En definitiva la proliferación de puertas, vallados y cadenas en los montes del término municipal de Ayora es un grave problema social, pues ante esta nueva forma de ejercer el derecho de la propiedad privada en estas fincas forestales, es decir, totalmente excluyentes del entorno social circundante, se propicia que este entorno se desvincule de la conservación y protección de un lugar donde son rechazados de forma sistemática. Además supone un grave problema para la fauna no cinegética (la que se encuentra fuera de los vallados), la cual se topa ante una barrera artificial insalvable que dificulta su desarrollo vital normal, dada la poca permeabilidad de estas instalaciones y en las que en algunos llegan a encontrar la muerte al colisionar contra la malla. Por ejemplo, algunas rapaces nocturnas o pequeños mustélidos o zorros, que quedan atrapados en la parte inferior de la malla, donde algunos propietarios incluso instalan lazos metálicos. Por último, estos obstáculos pueden además retrasar la huida o incluso convertirse en una trampa mortal para los miembros de los medios de extinción que se encuentren apagando un incendio y en el que, por circunstancias diversas, como un cambio repentino de la dirección del viento u otros, se vean obligados a abandonar lo antes posible esa zona en la que están trabajando.

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Prohibido el paso

Y si a todo lo anteriormente expuesto le añadimos que, según muchos indicadores, el futuro del desarrollo económico en nuestra Comarca se basa en parte en la actividad del turismo rural o medioambiental, en el que la práctica de actividades de aire libre como son el senderismo o la bicicleta de montaña, son algunos de sus máximos exponentes, tenemos que este tipo de situaciones expuestas anteriormente ponen en grave peligro el libre desarrollo de esa actividad, pues ante un entorno tan hostil es muy difícil que cualquier visitante quiera aventurarse.

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Finca el Pichón. Camino público al refugio de Palomera cercano a la Hunde

Así pues, ante este triste panorama descrito, es posible que nuestro osado excursionista quizá haya por fin desistido en seguir salvando obstáculos y de tratar de convencer, sin éxito, a los vigilantes de estas fincas que el camino por el que está caminando es público y que tiene todo el derecho a seguir haciéndolo, por lo que si alguién alguna vez le preguntara aquello de: ¿Es posible poner puertas al campo? responderá: En Ayora, sí.

Nota: artículo publicado el 29 de junio de 2006. Pasa a portada a raíz de los incendios provocados por una tormenta seca en Enguera, Fuente la Higuera y Ayora el pasado 16 de julio sobre las 17 horas.



Autor: Zacarias Alvés

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