Las Hoyas son un poco la casa de todos
Martes, 30 Mayo 2006 Carlos Feuerriegel
A principios del pasado siglo y hasta cerca de su mitad, la vida en el mundo rural presentaba unos caracteres de dureza que hoy, a muchos, les parecerÃan insufribles: trabajo fÃsico agotador, casas sin agua caliente y electricidad, caminos a pie o a lomos de caballerÃas, la lumbre por toda calefacción y la sombra por aire acondicionado. Pero, con todo ello, vivÃan en un mundo donde las certezas pesaban mas que las incertidumbres, por ser un mundo ligado a los ciclos de la naturaleza. Ciertamente contaban, tanto como hoy, con un pedrisco que se llevara la cosecha, pero esto entraba dentro de lo imprevisible del comportamiento caprichoso de la atmósfera y, como “con el de arriba no se puede”, en frase de la gente del campo, se aceptaba con una actitud estoica inteligente.
Si hoy pudieramos entablar una conversación imposible con nuestros antepasados, tendrÃamos que hablarles de unas incertidumbres nuevas que ellos ni pudieron imaginar y que están afectándonos mas cada dÃa que pasa.
Porque entre las certezas de nuestros abuelos estaba el acostarse sabiendo que, al dÃa siguiente, se encontrarÃan con el paiseje que dejaron al anochecer. El mismo que conocieron y trabajaron sus padres y abuelos. Con pedrisco o sin él, con sequà o temporales interminables, los campos seguirÃan siendo campos de cultivo y el monte seguirÃa siendo el monte. Lo daban por hecho tanto como que el sol terminarÃa por salir y, quizá por ello, tampoco lo apreciaran como podemos hacerlo hoy. Pero esto pertenece ya al pasado.
Si los paisajes entraban dentro de lo duradero, hoy los hemos arrastrado al vertiginoso mundo de lo fugaz. Ya no podemos dar por hecho que las tierras que vemos un domingo no se verán amenazadas el lunes por alguna que otra propuesta urbanÃstica que les cambie la cara de forma irreversible. Nuestros abuelos no sabÃan lo que era un PAI, y no se perdÃan nada. Nuestros abuelos no sabÃan lo que era una incineradora ni lo que eran residuos peligrosos.
Esta incertidumbre permanente que acosa al espacio fÃsico que nos rodea y al cual pertenecemos, constituye una vivencia nueva para nuestra especie y no creo que pueda consolidarse sin dejar secuelas en nosotros mismos. Estamos necesitados de puntos de amarre para hacer frente a los oleajes de la vida. El paisaje que hemos vivido desde nuestra infancia forma parte de estos amarres. El horizonde fÃsico de nuestras vidas conforma una realidad cambiante y eterna, porque ha sido eterna en la escala de la breve duración de cada vida y porque los recuerdos que contienen y permanentemente alumbran, los hacen cambiantes y vivos.
Cada uno siente y vive el paisaje de forma diferente. Y, con su pérdida, nos quitan mucho a todos y cada uno de nosotros, además de destruir la casa de los animales y plantas que también lo han hecho suyo.
Las Hoyas son un poco la casa de todos.
Publicado por Carlos Feuerriegel. Se prohibe la reproducción de este artÃculo sin el permiso del autor. Para citar este artÃculo cita la fuente: www.valledeayoracofrentes.com.Ver más artÃculos de Naturaleza, La Comarca, Actualidad

3 Comentarios Añade un comentario
1. JARAFUELINO | Martes, 30 Mayo 2006 a las 9:45 am
Felicidades Carlos,un articulo muy inteligente y además precioso
2. Catalan | Jueves, 1 Junio 2006 a las 8:33 am
Lindo,muy lindo.
Cuando nadie piensa en las Hoyas, este artÃculo nos lleva al lugar.
Incineradora si, incineradora no.
NO, pero es que en las Hoyas mil veces no, ni incineradora ni polÃgono, ni parque medioambiental.
Aunque fuera una planta de energÃa solar. Allà NO.
3. Oti | Sábado, 17 Junio 2006 a las 8:33 pm
Karlos, eres un sol! una máquina que genera y transmite energia para conservar la naturaleza del Valle y tambien del PaÃs.
De momento solo he estado una vez en las Hoyas, fue a mediados de 2005, qualquier actuación urbanÃstica en esa zona, es simplemente un disparate.
Como dice la joven Alba en su articulo que opina sobre el tema, Si el Valle dice que no, va a ser que no!
Saludos y nos vemos en la caminata del dia 2 de julio que me han dicho que sale a las 8.00 de La Glorieta para ir a Las Hoyas.
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