| 3. El
cuadro "El Angel tutelar de la villa de Ayora".
Este cuadro que se conserva en la Iglesia Parroquial de Ayora
es la obra más conocida sobre el milagro del Ángel.
A su valor religioso hay que unirle el valor artístico, pues
fue pintado por Vicente López
Portaña pintor de cámara de Fernando
VII y uno de los grandes retratistas del siglo XIX. Aparte del retrato,
cultivó también la pintura religiosa, preferentemente
en su primera época, cuando aún estaba en Valencia.
El cuadro del Ángel forma parte de este conjunto de sus obra
de asunto religioso, aunque destaca de entre ella por su originalidad
y una mayor sobriedad compositiva. Es además una de las pocas
obras del autor en las que el paisaje cobra un especial protagonismo.
Análisis temático.
La temática del cuadro tiene un carácter narrativo
y alegórico al mismo tiempo. La escena principal representa
a las dos figuras protagonistas en el momento de la aparición.
La abuela Liñana, encorvada está frente al Ángel
con la mano extendida.
El Ángel señala con su mano izquierda la palma de
la anciana, mientras con la derecha sujeta una pluma, con la que
acaba de escribir en la mano de la mujer, indicando el pueblo..
Al fondo, a la izquierda, aparece pues el pueblo de Ayora amurallado
con su castillo, del que salen en procesión un numeroso grupo
de personas. A la derecha en el extremo puesto, se observa otro
grupo, orando ante una cruz. Sobre el pueblo y su fortaleza se aprecia
también un esqueleto con guadaña - la muerte- que
huye, mientras un ángel derrama de una vasija un hálito
-la vida-.
Es de destacar así, la superposición de sucesos no
simultáneos en un mismo espacio (aparición, procesión,
rogativa y cese de la peste), logrando de este modo una acción
narrativa completa, como si de una historieta con sus viñetas
se tratara, aunque aquí fundidas en una única composición.
Factura , color y composición.
La ejecución del cuadro es meticulosa de pincelada firme
y minuciosa, con una gran calidad en las líneas un dibujo
perfecto de carácter escultórico.
El uso del color se hace de una forma racional, aunque con una gama
de colores cálidos (rosados, magenta, marrones anaranjados)
, que muestran la huella del colorido rococó. Ésta
también se percibe en los reflejos rojizos de los brillos
de las carnaciones, concentrándose el rojo en mejillas, rodilla
y dedos.
Los distintos elementos que componen el cuadro están ordenados
mediante unas proporciones geométricas, lo que confirma el
academicismo del autor. La escena principal con las dos figuras
es una típica composición triangular cuyo vértice
superior es la cabeza del ángel. La figura del ángel
está colocada sobre el eje vertical correspondiente al número
f, consiguiendo así un equilibrio en la desigualdad. Otros
ejes compositivos son la diagonales, a las que corren paralelos
los brazos del ángel, y también sirven de enlace de
las dos escenas secundarias. Es por todo ello una composición
muy equilibrada y geométrica, con un gran ordenamiento compositivo,
características ambas de la pintura neoclásica.
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