| 1.
Una tradición que hace historia
Existe en Ayora una tradición secular que forma
parte de la religiosidad popular de los a yorinos
y de la propia identidad de nuestro pueblo. Es la devoción
al Santo Ángel y
la celebración de su fiesta el segundo lunes de enero.
Esta
tradición se basa en el suceso milagroso ocurrido en Ayora
en el año 1392 y que fue recogido por Miguel Molsós
(1370-1431),contemporáneo al suceso y figura de excepción
de la historia de Ayora(Vicario general de la diócesis de
Valencia, datario papal de Benedicto XIII, deán de la Colegiata
de Orihuela, auditor de la Rota y capellán del papa Martín
V).
El relato
recogido por Miguel Molsós dice así:
"Hallábase la villa de Ayora
afligida de hambre y peste en el año 1392. En el segundo
lunes de enero salía de la villa una piadosa mujer llamada
Liñana, para ir a la de Jarafuel, distante
de allí dos leguas; y en el camino a la inmediación
de aquella, en su misma huerta encontró un bello mancebo,
que le dijo: vuelve a Ayora y di, que vengan y hagan una rogativa
todos los años en este sitio y cesará
la peste y el hambre; y replicando la buena mujer que no la creerían,
el mancebo le escribió en la palma de la mano unos caracteres
y desapareció. Volvió la mujer a Ayora, refirió
el pasaje a Clérigos y Jurados, la creyeron, fueron en procesión
e hicieron rogativa en el sitio señalado, y cesó al
instante y enteramente la peste y el hambre."
El suceso.
Este suceso acaecido a finales del siglo XIV hay que situarlo en
un siglo que destacó por la aparición constante y
cíclica de las epidemias de peste negra, siendo especialmente
significativa la de 1348, que provocó la muerte de miles
de personas en el Reino de Valencia. La epidemia de 1392, en la
que se sitúa el milagro del Ángel de Ayora, estaría
más relacionada con Castilla y las zonas fronterizas del
reino de Valencia, que se vieron afectadas por un brote esporádico
de carácter zonal. Junto a la epidemia, Ayora se vio sometida
a una fuerte sequía y hambre, a las que habría que
unir las consecuencias de la guerra de los dos Pedros entre Castilla
y Aragón (1356-1369) que tuvo en el Valle de Ayora, zona
fronteriza, especiales consecuencias.
Devoción a través de los siglos.
Esta devoción se fue conservando a través de los siglos,
potenciándose en los momentos en que de nuevo pestes o epidemias
azotaban a Ayora. Así en 1599 al aparecer un brote de peste
procedente de Almansa el pueblo renovó su fervor y se erigió
un templo en honor de San Roque y del Santo Ángel, en el
que en 1600 ya se hizo procesión y misa solemne. Más
tarde en 1639 se construyó una pequeña ermita en el
lugar de la aparición muy cerca del templo erigido a San
Roque. En ella se ha cantado desde entonces la Salve acostumbrada
el segundo lunes de enero al volver el clero y el pueblo de la otra
de San Roque hacia la Villa. En 1786 se derruyó esta pequeña
ermita y se construyó en el mismo sitio otra más grande.
En 1802 fue llevada en procesión a su ermita la nueva escultura
del Ángel y la mujer Liñana. Desde entonces cada vez
que alguna epidemia azotaba al pueblo era traída la imagen
hasta la parroquia haciéndose rogativas para que por su intercesión
librara al pueblo de la enfermedad.
Es también desde comienzos del siglo XIX cuando parece se
introduce en el propio escudo de la villa la leyenda alusiva al
Ángel: "soy de la villa de Ayora". |