| 5. Reportaje fotográfico
(2).
El
segundo lunes de Enero.
Después de la celebración de la fiesta, y con
el recuerdo de un domingo de fiesta, llega el "segundo lunes
de enero". Tras la misa, El Santo Ángel es llevado de
nuevo a su Ermita. Hacia el final del camino y con la caida de una
tarde invernal, los cofrades doblan su esfuerzo para llegar al final
de su trayecto y cumplir así con su promesa y su fé
al milagro y a El Santo Ángel.
De
regreso a la Ermita. Acompañado por
el fervor de todo el pueblo, asisten a esta romería, año
tras año, los vecinos de Ayora, ancianos y niños,
amigos y parientes lejanos que a pesar de la distancia acuden cada año con la misma rogativa: que guarde a sus habitantes de todo mal.
Al
paso por San Roque.
De regreso a su Ermita, casi al final del trayeto, El Ángel
pasa por San Roque, ruinas de otra Ermita que a pesar de su deterioro,
guardan vestigios de su pasada belleza.
El final del trayecto.
Último trayecto hacia la Ermita, por el camino que lleva
su nombre "Camino del Ángel". Al fondo San Roque
y tras la figura del Ángel la multitud que le sigue. Terminada la
romería y depués de cantar la salve, El Santo Ángel
es dejado en su Ermita durante todo el año.
De regreso al pueblo
los vecinos se prestan a endulzar su paladar y su agradable cansancio
con el recuerdo latente de todos los años anteriores y con
la esperanza de no faltar en el año próximo.
¿Queréis toros?
Pues toros tendreis!!
Antes de regresar a casa y para cumplir con la tradición,
todos los que han participado en la romería
acuden a la calle de la Marquesa de Cenete, y frente a la puerta
del Ayuntamiento los ayorinos piden a su alcalde (todos juntos a
coro):"¡¡toros!! ¡¡toros!! ¡¡toros!!".
Ante el clamor de la multitud, este sale al balcón del Ayuntamiento
y dirigiéndose a todo su pueblo les responde:"¿Queréis
toros? Pues toros tendréis!!!
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